Tiembla un Madrigal

 


Tiembla un Madrigal

Autor: Joan Pined

Por las noches se aprietan las histerias

en silencio una gota de miserias

con entradas posibles

que aprietan invisibles

la inclemencia, la furia

de indolente lujuria

en canciones con hambre

con poemas sin nombre

y en cada umbral de puertas

las miradas abiertas

de todo, dame más

en la sombra y demás

animal que acaricia

la madera que envicia

una entrada en la brisa

con ingenua sonrisa

con ruido, sin paciencia

trepidante la esencia

que rompe las ventanas

con demencia.

La amistad

 


Amistad

La Amistad

Es la mitad y es la otra mitad

compartida, en universos diversos

con unidad dotada de hermosura

perfecta en armonía,

es la confianza,

cómo es la ternura

  de una entrega a primera vista,

   es una cálida alegría en conexión

                 con la mejor parte de la vida.

Yo no te escojo, me escojo entre los que llevan la dulzura

y me levantan las sonrisas, y la palabra como siempre,

             está bien escrita en piedra,

                                                y sus miradas, luces…

                                          y sus luces siempre me dan la senda.

              Los amigos escuchan tu silencio profundo

en la dicha de ser el amigo

                           de mis pensamientos,

                                   que son los me dan las dichas

                                          los que saben de mis amarguras,

                            con los pocos amigos verdaderos,

     disfruto la amistad del universo.                  ©José Ángel Pineda.

La noche (Soneto)

 


La noche

 

La noche que esperaba la mañana. Cantaba

la noche. Se abrigaba en la noche. Amaba

la noche. La noche recitaba un poema

para adentro del alma de un dilema.

 

El llanto brotaba de una triste fuente,

como la sonrisa de una bella ausente.

La alegría y la tristeza de una gema,

el retoño de un tronco que se crema.

 

La mañana que tanto deliraba. Fantaseaba

el sol que ardiente discrepaba. Quemaba

con la brisa que la frente acaricia. Delicia

del fastidio que odia al amor. Envicia

 

a la pasión que se derrama en llanto

y la sonrisa del mañana

que cree la noche

es la tristeza

de un dulce canto.

 

©José Ángel Pineda