El café y el pichón



El café y el pichón



Sin extremidades,

sin cabellos coloridos,

sin ramales.



Sólo el tronco firme

enérgico, garboso,

y no sirve ni de asiento,

puedes, por supuesto colocar

esa taza, encimada en su cuerpo:

Dream, Shoot for the moon,

even if you miss, you’ll land among the stars!



Sí, el eslogan en rojo,

extenso/… horizontal.

los eslóganes negros,

verticales e intensos,

y un gris precioso e intrigante,

-Dream, Shoot for the moon,

even if you miss, you’ll land among the stars!-



encriptado en una taza

pensativa, con lacónicos

sorbos de café que excita

el pensamiento…

que flota en el hielo que se funde

lento, que se va poniendo diminuto

como un mar pequeño oscuro

en el centro del jardín…

donde estar muy solo, acostumbro.



Sube el nivel acuoso y exquisito

y nuevamente baja con otro

impetuoso sorbo.



Brisas ruidosas y ansiosas

sacuden el árbol que ruge

al triángulo del patio florido, …

y las ramas péndulas a prisa

y cuelga un Pichoncito

sin su gracia, agonizante

en su nave hecha con tapas

de abanicos privativos

cóncavos y opuestos,

el canto es su llanto

vacío tiene el buche…

y luego nada.



y más fuerte el viento

los amigos pájaros trinan

de tristeza…

y la serpiente roja

inmóvil se queda en el polvo

con su cabeza de bronce

expele el líquido vital.



Los gigantes de cabello verde

se agitan...

y yo sentado en una silla azul

al opacarse el día

al venirse la noche.

Otro sorbo sabroso y frío, ...

la lengua que siente

lo amargo, lo dulce y apenas lo tibio

que dejó las alas de tus pies

los míos…

me castigan, ...

he pasado pensando en ti

toda la tarde

amiga mía.


© José Ángel Pineda, 29 de enero del 2012

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