Sólo mía.



Sólo mía.




El canto, la voz y tus encantos,

la ternura, mi fiel amante de los sueños

los libros, la casa ecológica,

las cosas de colores, el trabajo y el natural

perfume de tu blusa, sin ella.



Deseo escribir en tus pies,

en el mar del deseo, en tus manos

arquitectas de un deseo complicado

de música perfecta y sábanas

de poemas encriptados en tu espalda

soberbia y dulce, fuerte y delirante

ansiosa de tenerme castigado

con las faldas, con ellas cortas

alargas los dilemas, y sin ellas

no hay discusión, ni motivo 

que antoje una contienda, 

nos inundamos de olores

de lenguas de fuego…

queman nuestras miradas

que hablan de frente

con la almohada y el vientre.

Y los pechos salientes, 

sonrientes alivios de sentir 

satisfacción profunda 

en lo profundo

del apetito

de la sed

del afán de inclinarse en la fuente

del monte de perfil parabólico

y beber el extracto natural

más exquisito de las mariposas

y todos los secretos 

que me vas enseñando

poco a poco

y lo que no contarás

en tus leyendas

en tus misterios

de las noches lluviosas.



©José Ángel Pineda, 17 de octubre del 2017







No hay comentarios:

Publicar un comentario