Poemas discordantes



Poemas discordantes

I

Poema andante


La cantidad de letras caminando

en una gran calidad de caminos,

que abordan mis pies contundentes

y sin prisa, que enfrentan las sonrisas

más raras que poseen las gentes

hoy en día, las miradas - ojos parpadeantes

del hoy, que es el mejor de los mañanas,

y un santo desconocido en las botellas

con las que haré una parroquia ecológica

perdida entre las tantas montañas

esquivando tu presencia nerviosa

confusa de rostros que te dice un hola

de costumbre y un abrazo y un beso

de mentira.

La ausencia de tus verdades, las verdades

de sus mentiras, todo es capital

esencial de recuerdos que se visten

en las noches de oscuros de lujo

y de puñales, las sombras luminosas;

son la única energía que me acompaña

en la habitación que escribo, y escucho

propagando discursos del silencio

gritos desalmados, contenidos

en arte social y callejero encerrado

que es inmensamente bello

y brillante de los seres antiguos.

Contrarios a la indiferencia

de lo se llama gente, por apodo,

y en las calles se ven el uno al otro

y nadie se dispara flores, ni canciones.

II

Suenan la puerta


Sincero de mi mente, francamente está abierta,

para el que eres, para el que está, el que ha dejado

de contemplar del que siente mucho, el que debe

hacer un cambio de energía en materia

disponible y precisa.

Sé que puedo vencer los enemigos,

sé que puedo besarle sus hipocresías,

sé que sólo es uno el que puede amar

su mano fría, su conciencia, su propio

pánico, de su mente propia, de su alma

un tanto vendida, un tanto comprada...

Mi hambre de la vida ronda

sobre las músicas de los poetas

líricos que es de ellos…

mis amigos poetas, que escriben

con buena tinta de las venas

no soportan el ruido de los

soberbios ejemplares políticos

que hacen mucho ruido, y suenan

sus monedas, y acumulan los esfuerzos

de los esclavos

hasta extirparlos…

Y lo príncipes serviles y princesas

en sus castillos y debajo de las rocas

y hojarascas…

emergerán en su gloria, … esas serpientes. -

©José Ángel Pineda, 18 de diciembre del 2017

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