Madrigales de José Ángel Pineda



Sufro

-Madrigal-

Sufro mucho estas noches,

derramo agudo canto enamorado,

y como un trovador bien alocado,

de tocar suavecito,

aprieto tus delicias en cristales.

Tengo mi mente llena de puñales

en la soledad que en mi noche invito

un poema maldito,

unas letras para que las derroches

en bellas y atrevidas medianoches.


©José Ángel Pineda, 13 de enero del 2018









Mieles

-Madrigal-

Las mieles sabatinas y nocturnas

son un placer donado,

por mucho que te vayas de mi lado

te lanzas ese cuento

de que sólo conmigo.

Cosquillas al ombligo

en aposento tierno,

piernas enredadas, bello infierno

y las albricias diurnas

llegan con tus delicias taciturnas.



©José Ángel Pineda, 13 de enero del 2018








Medianoches

-Madrigal-

Medianoches ardientes,

En medio de todo, son sorprendidas,

por las muchas llegadas y venidas

tantas risas y llantos

quejidos y gemidos.

Tantos dulces, roces anochecidos

en frenesí y éxtasis de los cantos.

Son los muchos, los tantos

los que son complacientes

los que se satisfacen en vertientes.


©José Ángel Pineda, 13 de enero del 2018










Madrugada

-Madrigal-

Madrugada caliente,

la madrugada es de piel y armonía,

arpegios hasta que nazca el día,

juntitas las cabezas

el amor se nos mueve sostenido.

y el sentimiento erguido

en nuestro nido con delicadezas.

pasión de sutilezas

con las manos y pies gustosamente,

sabroso y muy candente.


©José Ángel Pineda, 14 de enero del 2018



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