Divagaciones...



Divagaciones... 



Y era una vez la mujer convertida en pasión de unos gigantes robles esbeltos / donde los hombres morían con la pluma en el alma y cantos en los puños/ que vivían y morían por la gente y vivían para la gente/ que disparaban colores infinitos/ llenos de cielos con lunas y con soles/ con bravura de locos en excelsa polifonía /con fugas y contrapuntos/ con resonancias de papeles y lápices/fusiles que lanzaban flores/ palpitantes sentires/ amaneceres sudorosos y fríos. La tinta de sangre se derramó sobre el papel que en su fantasía blanca ya manchada/ luchaba por recrearse armonías/ más las gaviotas ya no eran ni pájaros/ni musas/ ni cantoras/ ni vidas,...era la mujer ya ida,... esa hermosa mujer que sintieron los huesos y el pellejo de todas las montañas del ahora monumento mudo/ con piernas largas excitantes fuertes y estrechos los pechos/ una vez sentí a esa mujer como me pateaba la culata del arma de madera y de fierro/una vez/ alguna vez/ la amamos todos desnudos de la rabia/ de esperanza de rabia/ de rabia loca/ con locura loca/ la mujer verdadera de vocación perpetua en armas sabias,... y habitó entre los hombres. 



©José Angel Pineda, 21-08-2018

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