La quietud





La quietud



Autor: Jose Angel Pineda



Los ruidos, las estridencias fanáticas



las tormentas, el tormento, las crisis



bravías, indómitas, ingobernables



torturas en los cuerpos sangrantes



torturas en las mentes colectivas



inclusivas



de las cárceles del alma



de la despótica locura



de la humanidad…



tan humana tiranía cíclica psicópata



que trasciende a la ignorancia más sublime



con la furia de los entornos que fluyen



hacia el supremo interior de la evolución



de la avaricia, la violencia sexual



sin discriminaciones por el credo



de todas las vanidades omniscientes



insubstanciales, vacías, tímidas



de reflexiones en soledades públicas



llenas de confusiones…



La ilusión de buscar la diferencia



entre el dueño del amor absoluto



y el dueño del odio extremo solidario...



es el mito entre la caridad y la ignominia



y el pensamiento estalla, deslumbra



las verdades, no dan lugar a la meditación



Cuando el poder las ganas adelantan



sobre la música perfecta de la poesía



cruel y mentirosa de las mentes sometidas...



es la poesía de una pintura exótica



pintura de la calma, la paz del ruido



de la serenidad del placer de la espantada



noche, cuando leer la luna es respirar



las brisas, de absorber la sabiduría



sencilla, tan sencillo como escuchar



los pistilos de las flores, los sonidos



inclemente de las pasiones, los detalles



que se dan, que se reciben, como amando



las flores y las mariposas al aire limpio



como queriendo las rosas



como necesitando las frutas, sin afanes



de absorber el agua/ la tierra/ la cosecha de amor



de las cenizas y el polvo...



“Dar es Dar”, dar tranquilidad para lograr amar



una ilusión para decidir cantar:



“yo vengo a ofrecer mi corazón”



La naturaleza nos llena de armonía,



recibir es sembrar todos los días una pena



cosechar los frutos compartidos que se rozan



que vuelan, cantan, danzan en los cerros



donde nacen los ríos cristalinos



¡Tentaciones de ayer!



Hoy es casi posible el arroyo



en el alma de las selvas, y crecen



con todo, cuando se viste de verde



y de Arte natural, solo...





en la mente de la sabia quietud.




                                       ©José Angel Pineda, 30 de marzo del 2019

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