Sed ( Madrigal)

 



Sed

 

Sed de calor de labios,

abriendo en la aurora, deja las sombras

muy atrás de sus huellas,

la caricia que va quedando sola

por la plenitud de momentos idos

de una dicha fugaz y de solaz;

el calor de esos labios,

necesarios instantes,

debo beber, tomar

del delicado tiento

en el desierto, con la piel ardiente

de ella, sus labios que esperan colmarme.

 

©José Ángel Pineda



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