Ella sabe

 





Ella sabe




Ella sabe, se mira, se contempla…

se puede prescindir

de un cuerpo ajeno,

y no solo de un cuerpo que desea

sino de varios que hablan de los mismo.

Sabe lo que uno logra y que dispone

lo que necesario es, más que un incendiario

que quema las palomas con creces,

se suele prender

la roca blanca

aplastarla en el fango nauseabundo,

y hacer crecer las rosas en mañanas,

y perder varias veces las caricias desnudas,

que desnudan falsas o ciertas mentiras

las inciertas,

las verdades que flotan

de las manos que piensan

las miradas y voces y ruidos y explosiones

después del profundo silencio que dejó

la detonante bomba,

las palabras siguen hiriendo y hundiendo las pieles

en cadena.

una mano y la otra

esa pierna y aquella

una muerte que pasa,

otra vida que llega

cada vez menos cálida,

cada vez menos sólida

y nos toca tentar a tiempo alternativo

y hasta adivinar si es el puñal perfecto

que no aprendió a matar las mariposas.





©Joan Pined






No hay comentarios:

Publicar un comentario