Poemas hiperbólicos

 Echar a volar

 

Echar a volar los abrazos,

los apretones, las voces, y las risas,

las caricias tan deleitosas,

tan lejos, distantes, como cercas.

 

En la vida del amar con la ternura

 a cuestas de toda la verdad y la mentira,

la deliciosa locura del deseo perverso

que me estremece el alma

y que se te olvida rauda la belleza,

fácilmente recuerdas el monstruo

de los placeres lujuriosos,

de las palabras malditas,

y el desencanto.

 

Se te olvida que ya no hay retroceso

entre nosotros, que no sabemos

del amor lo suficiente,

que parecemos niños necesarios,

que sufrimos el bozal, aunque neguemos

el amar del silencio impuesto

por capricho, sin compasión

en la empatía más cruel y despiadada.

 

Lo menos brutal en lo que atrás queda

Y nos deja…

de cordura seria que sería:

echar a volar la realidad con la agonía

del placer…

que es la única paz viva.

 

Todo lo nuestro, y con todas las ganas,

sin ponerlo freno a los deseos,

porque amar es la ráfaga inspirada

en la distancia que hay entre

tus piernas, tus ojos, y mis manos,

con la velocidad del pensamiento

luminoso y explosivo

que estalla en tu verde mirada.

                                                   -Joan Pined

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