Poemas hiperbólicos

 




Echar a volar

  

Echar a volar los abrazos,

los apretones, las voces, y las risas,

las caricias tan deleitosas,

tan lejos, distantes, como cercas.

La vida del amar con ternura

concurrida,

toda la verdad y la mentira

es siempre lo mismo

de hace siglos...


la deliciosa locura del deseo 

sin límites, sin líneas, sin visados

estremece las sombras,

lo profundo.


 


 Recuerda al monstruo

de los placeres lujuriosos,

las palabras malditas,

y el canto, y el espanto.

 

Y, ya no hay retroceso

entre nosotros, y sabemos

del amor lo suficiente,

como para soportar el bozal

y la tormenta,

el silencio, lo impuesto

por capricho y pasión

desmedida...

y en la altura de la desnudez

renace la altivez,

con los pechos al viento

mirando al infinito...

quizás no esté prohibido.




  

 

Lo más dulce, en lo que atrás queda 

Y nos deja…

el sabor

de la cordura seria, sería:

echar a volar la realidad 

del placer

tan natural

como una mujer desnuda

en un bosque perdido

en la locura...

y una luz.

 

 


Todo lo nuestro, y con todas las ganas,

sin ponerlo freno a los deseos,

porque amar es la ráfaga inspirada

en la distancia que hay entre

tus piernas, tus ojos, y mis manos,

con la velocidad del pensamiento

luminoso y explosivo

que estalla en tu mirada

ardiente.

                                                   -Joan Pined

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