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Erotismo

 



Erotismo



Surge de las espumas del mar

el origen de toda vida

sensual, afrodisíaca

como la dualidad mágica

sin rostros.



Hierven las aguas venerables

de toda Venus,

sin mitos…

sin ficción,

que ama con furia,

que odia con dulzura,

y no hay manera de parar

la furia y la dulzura seductiva

de una mirada

que te deja verde y delirante

en la vida continuada

del deseo entrelazado

y frenético

que mata.

Y no hay manera de poder

escapar a esa hora suprema

y súbita, como sucesivamente

despiadada

y gloriosa.

-Joan Pined

Brisas



Brisas




Estaba en recitaciones

cuando tú me sorprendiste.

¿Y por qué te desvestiste?...

¡me has dejado en oraciones!

nunca pierdes proporciones

en tu cuerpo bien logrado,

con tu vientre armonizado

de ondulantes vibraciones,

suspiros y exaltaciones

de tus brisas;…empapado.



©Joan Pined

Amaneceres


Amaneceres

La severa tragedia en cada instante

en que suceden gotas, incesantes

las angustias, con fuentes tormentosas

que derraman tristezas poderosas.

 

Con las manos atadas a los pies,

y duele el cuerpo,

y el hambre duele,

y escucho intensamente muchas voces,

los ecos gritan.

 

Las gentes tienen dudas y esperanzas

de vida y alimento

soplo de viento

y de caricias

y algo con prisas

de comer con los ojos la ternura,

la frescura de los polvos del surco,

para sembrar los cuerpos, la locura

expectante del proemio,

las censuras de un bohemio,

los animales

y los normales

amaneceres,

cánticos de ángeles.

©José Ángel Pineda


Errantes



Errantes



Las nómadas vegetaciones

que vagan dispersas en tribus, 

en formas de agujas, lanzas y celosías, 

envueltas en corazas, 

en un caldo viviente. 

Gusanos tan radiantes, y lágrimas de mar, 

cangrejos, camarones, y estrellas en el mar, 

en un caldo viviente. 



Los peces de huesos

los que están…

regresaron otros, … 

a vivir a ese inmenso mar

de tortugas y pingüinos,

cachalotes, delfines…

peces todos, las selvas de coral, 

los árboles submarinos, al andar,

las algas; el oxígeno, y encendidos colores

siniestros, como esperando una tempestad

de lujuria de sirenas nocturnas…

en las profundidades e intimidades marinas

del alma marina…

en el cuerpo marino

brillan con luz propia 

y se desnudan y muestran

sus pies y la dulce sal

y un olor especial

brotan de sus tersas escamas

invitando al amor.







©José Ángel Pineda, 27 de junio del 2017