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La indiferencia

 




La indiferencia




Asesina el aliento

Incrementa el perceptivo olfato,

se perforan con tornillos agudos

las ruedas del carruaje andante,

crujen sus ejes, se muerden las mentiras más alegres,

se dislocan las cosas más sentidas

se quiebran las sonrisas,

se rehúyen, se evaden los sentidos

se pierde en un segundo,

la más leve caricia se vuelve repugnante

ya no se entregan las flores

se afinan las desdichas

se descubre tan fácil la mentira

que a veces es divina y que a veces camina desganada

apática, indolente la justicia

distraída en distancias volubles ya perdidas

como descuidos tontos

notorios, escépticos

se inventan la noticia, cualquier cosa

que desanime, cualquier cosa que aburre

y desaliente…

lo peor de todo

es que acepté el sistema del suplicio

la humillación seguida,

el desvarío,

mejor decirlo como es;

siempre así ha sido.



-©Joan Pined

Ella sabe

 





Ella sabe




Ella sabe, se mira, se contempla…

se puede prescindir

de un cuerpo ajeno,

y no solo de un cuerpo que desea

sino de varios que hablan de los mismo.

Sabe lo que uno logra y que dispone

lo que necesario es, más que un incendiario

que quema las palomas con creces,

se suele prender

la roca blanca

aplastarla en el fango nauseabundo,

y hacer crecer las rosas en mañanas,

y perder varias veces las caricias desnudas,

que desnudan falsas o ciertas mentiras

las inciertas,

las verdades que flotan

de las manos que piensan

las miradas y voces y ruidos y explosiones

después del profundo silencio que dejó

la detonante bomba,

las palabras siguen hiriendo y hundiendo las pieles

en cadena.

una mano y la otra

esa pierna y aquella

una muerte que pasa,

otra vida que llega

cada vez menos cálida,

cada vez menos sólida

y nos toca tentar a tiempo alternativo

y hasta adivinar si es el puñal perfecto

que no aprendió a matar las mariposas.





©Joan Pined






Súplica

 


Súplica

  El ruido de las gentes

     ensordecen

       mi mente…

       las olas del mar

        me susurran de mil                             

        cosas diferentes…

       que me encantan.             

       No me dejen

       en soledad,

       no me abandonen

         se los suplico

          me llenan de toda

          la paz y armonía.

               

-Joan Pined

 

Magia


Magia


La magia de un poema,
que salva la vida,
las palabras y las acciones juntas,
salva también la muerte.

letras hechas de carne y piedra,
comunicantes voces, pasiones
penetrantes, imprevistas
locas y traviesas aventuras...

prefieres el arisco cariño salvaje
virginal, sin patrones que violenten
tu gracia, tu mística, tu gloria,

placenteros bosques, llanos,
senos, altivos y potentes
lóbulos rotatorios
que se acoplan
émbolos al cilindro pulido,


sin dispensar vacíos, llenas almas,
sin cavilar, fluyen los ríos,
que rebasan de rojos, turbios
torrentes, palpitantes luminosos,
trepidantes, aleatorios, silenciosos.


Alucinante golpeteo continuo,
…Y he querido decirte tantas cosas.
…Y he deseado anochecernos en esas,
polvaredas ricas de algunos pueblos,
desde hace mucho tiempo,
y sin empaques forzosos.


Un mundo cada vez más confuso,
un mundo deteriorado, deprimido.


La fuerza centrífuga vertiginosa,
regenera las ideas, las pasiones,
Induce cantos de poemas reales,
es mi escuela de arte, mis letras
enérgicas, explosivas, imponentes,
que mantienes el nivel de nuestras
aguas, hasta al punto de poder,
disfrutarlas, gota a gota,
en el desierto de la muerte,
muerte llamada vida.


© José Ángel Pineda